¡Feliz DÍA DEL LIBRO y del DERECHO DE AUTOR!

Pocas efemérides culturales poseen una genealogía tan larga como la del Día del Libro. Bajo su apariencia amable y contemporánea pervive una tradición que remite a santos cristianos, imaginarios medievales y antiguas formas de representar el combate entre la amenaza y el orden. La coincidencia de su fecha con la festividad de San Jorge revela hasta qué punto el 23 de abril hunde sus raíces en un territorio donde la historia y la leyenda llevan siglos entrelazadas.

En su origen está un mártir cristiano de Oriente, san Jorge de Lydda[1], venerado desde época temprana y celebrado litúrgicamente el 23 de abril; con el paso de los siglos, esa figura dejó de pertenecer solo al santoral para convertirse en una presencia central del imaginario europeo, asociada al coraje, a la protección y a la caballería cristiana[2] (Encyclopaedia Britannica, 2026a). La escena del dragón, el caballero y la doncella —que hoy parece inseparable de su nombre— recibió su forma más influyente en la Legenda aurea de Jacobo de Vorágine, compilada en el siglo XIII, donde el relato fijó con extraordinaria eficacia una imagen de combate, rescate y victoria moral que iba a propagarse por toda la cristiandad.

En Aventuras de la Historia se muestra cómo las leyendas y los cuentos populares cambian de forma según la tierra que los acoge. La Historia participa también de ese fenómeno, aunque hoy contamos con instrumentos mucho más sólidos para verificar los hechos y distinguir, con mayor precisión, entre tradición, interpretación y evidencia. Conviene tenerlo presente para no recaer en el simplismo de que “la historia la escriben los vencedores”, fórmula muy repetida por quienes descalifican un saber que apenas conocen. Servidor, además de consultar fuentes históricas divulgativas variadas y abundantes para la escritura de la citada obra, recurre a la arqueología y al dato como contrapeso del relato. Antes de concluir el texto principal, merece la pena traer aquí un fragmento del mencionado libro:

«Por ello, el arquetipo del cuento tradicional sufre adaptaciones y modificaciones según la cultura que lo adopte. Por ejemplo, veamos qué pasa con la leyenda de san Jorge y el dragón y la historia ligada a su figura. Esta se ha visto modificada o adaptada según la cultura que la divulgue. Así, encontramos a un san Jorge soldado del emperador Diocleciano, símbolo de la lucha cristiana contra el paganismo, o a Sigfrido matando al dragón Fafner, símbolo del paganismo escandinavo. En este último ejemplo tenemos otro paralelismo con el elemento del anillo encantado de la Saga de los Volsungos, que popularizó Wagner en su ciclo de óperas El Anillo del Nibelungo, y la posterior obra de J.R. Tolkien El Señor de los Anillos. Los cuentos populares han pasado por el filtro de los tiempos y las culturas que los adoptaron, dando lugar a diferentes adaptaciones de una misma historia. Siguiendo el ejemplo anterior, tenemos la magnífica adaptación a la gran pantalla de la trilogía de Tolkien por Peter Jackson, y la posterior serie basada en su obra, una insulsa y edulcorada precuela que funciona como vehículo para un activismo militante donde la instrumentación política y la ideología se imponen al argumento» (Valero, 2024).

La dimensión literaria de la fecha llegó mucho después, ya en el siglo XX. El Real Decreto de 6 de febrero de 1926 instituyó en España la Fiesta del Libro Español y la fijó el 7 de octubre, fecha que entonces se tenía por natalicio de Cervantes. En 1930, otro decreto trasladó la celebración al 23 de abril, día asociado tradicionalmente al fallecimiento del autor del Quijote. Así, la celebración del libro quedó vinculada a una jornada que ya poseía una larga densidad simbólica (Boletín Oficial del Estado, 1926, 1930). La UNESCO remató esa trayectoria en 1995 al proclamar el 23 de abril como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, presentándolo como una celebración de la capacidad de los libros para enlazar generaciones y culturas (UNESCO, s. f.; United Nations, 1996). Cada Día del Libro reúne así tres capas de tiempo en una sola imagen: el mártir cristiano, la leyenda medieval y la defensa moderna de la lectura como patrimonio de la civilización, representando la festividad europea que pretende que la memoria perdure en las letras.

Bibliografía:

Boletín Oficial del Estado. (1926). Real decreto disponiendo que el día 7 de octubre de todos los años se conmemore la fecha del natalicio del Príncipe de las letras españolas, Miguel de Cervantes Saavedra, celebrando una fiesta dedicada al libro español. Gaceta de Madrid, 40, 707–708.

Boletín Oficial del Estado. (1930). Real decreto disponiendo que la fiesta anual dedicada al libro español, establecida por Real decreto de 6 de febrero de 1926, se celebrará anualmente el día 23 de abril. Gaceta de Madrid, 252, 1442.

Encyclopaedia Britannica. (2026a). St. George.

Encyclopaedia Britannica. (2026b). Who was St. George?

Encyclopaedia Britannica. (s. f.). Golden Legend.

UNESCO. (s. f.). World Book and Copyright Day.

United Nations. (1996). World Book and Copyright Day to be celebrated on 23 April.


[1] La tradición cristiana lo presenta como un soldado romano y mártir de los primeros siglos, venerado especialmente en Oriente y asociado a Capadocia y a Lydda. Luego, sobre esa figura histórica y devocional, en la Edad Media surgió la leyenda del dragón. San Jorge acabó convertido en patrono de caballeros, soldados y diversos territorios, y su imagen se multiplicó en la pintura, la escultura y la heráldica.

[2] Durante la Edad Media llegó a convertirse en ideal de valor caballeresco y entrega cristiana.