La Guerra Fría, con su telón de acero y su constante pulso entre las dos Alemanias, dividía al mundo y desplegaba un universo de espionaje, sigilo y temor. En este escenario de sombras, Estados Unidos precisaba un enclave cercano e inexpugnable, ajeno a las miradas soviéticas, donde forjar el futuro de su tecnología militar. Allí, bajo un hermetismo absoluto, ingenieros y estrategas tejían avances decisivos, lejos de cualquier fisura de información. ¿Qué secretos y episodios ocultos se gestaron en esos dominios donde el poder y el miedo convergían?
«Permíteme hacer un pequeño inciso debido a su importancia: tras la II Guerra Mundial —aunque podríamos decir que los planes se habían dibujado antes del Armisticio—, dos ambiciosas operaciones se fraguaban con el fin de llevarse a casa a todos los científicos alemanes que habían trabajado en el arma de represalia 2, o V-2. Los americanos lo llamaron «Operación Paperclip» y los soviéticos, «Operación Osoaviajim» (esta última, un poco más hermética y menos atractiva para el científico alemán, ya que los argumentos económicos se sustituyeron por la fuerza, emulando la frase de Don Corleone: «Le haré una oferta que no podrá rechazar», pero sin oferta). Aquí podríamos fechar el inicio silencioso de la carrera espacial210, otro tema apasionante en el que no me extenderé por no desviarnos. Te cuento esto, querido lector, porque gracias a esta operación y al equipo de un brillante ingeniero ucraniano, Serguéi Koroliov, el 4 de octubre de 1957 fue lanzado el primer satélite artificial: el PS-1 o Proteishy Sputnik 1, más conocido como Sputnik. El satélite tardaba menos de 100 minutos en dar la vuelta al mundo por encima de las cabezas de todo hijo de vecino que se cruzara en su órbita, lo cual desencadenó el pánico y la alarma social frente a la posibilidad de la creación de un misil balístico capaz de poner una bomba atómica en una ubicación a la carta211».
En el contexto internacional en que se desenvolvía aquel escenario, se comprende la necesidad —a un tiempo militar y propagandística— de hacer exhibición de músculo, lo que desencadenó una competencia acelerada por alcanzar antes la superioridad tecnológica.
«EEUU necesitaba un lugar cercano, seguro y de difícil acceso a extraños donde desarrollar tecnología: necesitaba hermetismo, controlar cualquier fisura que pudiera entrañar una fuga de información. Los atolones donde llevaban a cabo pruebas nucleares quedan lejos y necesitaban también algo cercano para trabajar, pero fuera del alcance del espionaje soviético. Urgía desarrollar un avanzado hardware militar, y para ello se necesitan instalaciones donde el trabajo de ingenieros y militares no estuviera expuesto a curiosos ni propenso a distracciones.
Para ello se elige una zona en el desierto de Nevada utilizada para pruebas nucleares (pocos querrían acercarse por allí a curiosear, aunque luego llegó a ser un lugar de culto para algunos), al objeto de crear una instalación ultrasecreta donde se desarrollara tecnología militar paralelamente al proyecto espacial. Quizá esa partición, que no se producía en la URSS, causara en parte el inicial retraso estadounidense en cuanto a logros espaciales: el transmitir públicamente sus avances en el sector, aspecto que los soviéticos llevaron en el más riguroso secreto.
La Fuerza Aérea (USAF) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidenses comenzaron a colaborar para este proyecto en un emplazamiento dentro del territorio escogido, situado en la conocida como región de Groom Lake, que también se conoce popularmente como Área 51. Un par de años previos al lanzamiento del Sputnik 1, se lanzó el proyecto Aquatone, consistente en el diseño de una aeronave que sobrevolara las líneas enemigas a suficiente altura (la CIA conocía el alcance y operatividad de los radares enemigos) como para que el espacio aéreo soviético no lo detectara, y que pudiera tomar fotografías de emplazamientos estratégicos dentro de las líneas enemigas.
De este proyecto nace el avión espía U-2, capaz de elevarse por encima de los 21 500 metros y tomar fotografías sin ser detectado. La USAF tuvo que aceptar que los pilotos de la aeronave fueran miembros de la CIA, algunos convertidos en agentes que, en caso de ser detectados, estarían vestidos de paisano y provistos de coartadas216.
El avión tampoco tendría que parecer de origen militar, para lo que se le colocaron las siglas del Comité Asesor Nacional de Aeronáutica (NACA); y se desarrolló una estrategia mediante la cual las misiones del U-2 tendrían el objetivo de estudiar los fenómenos meteorológicos producidos en capas superiores de la atmósfera217.
Este avión fue pieza clave en la crisis de los misiles cubanos…»
Aventuras de la Historia (Valero, 2024)

210 – El final de la llamada carrera espacial podría fecharse el 20 de julio de 1969, cuando el módulo lunar «Eagle» alunizó en el mar de la Tranquilidad de nuestro satélite, o quizá cuando cuatro días más tarde amerizó en el Pacífico con todos sus tripulantes vivos y en buen estado. Si me permiten la analogía (la Historia puede enseñarnos más de lo que comprendemos en una primera instancia), durante esa carrera por ser los primeros en todo, la URSS llevó clara ventaja hasta que se consiguió que seres humanos orbitaran la Luna en el Apolo VIII (los soviéticos la habían orbitado antes con unos cosmonautas muy peculiares: dos tortugas) y se detuvo con este logro titánico de la misión Apolo XI. Esto puede enseñarnos que la inmediatez es peor aliado que la sensatez, ya que mientras los soviéticos intentaban ganar por puntos cada asalto, los americanos se centraron en un objetivo a largo plazo, demoledor y efectivo, que ganó por KO a sus rivales. Algo así como el célebre combate boxístico entre Foreman y Ali en Kinsasa.
211 – El 29 de agosto de 1949 se produjo un incremento de la tensión existente por parte del bloque oriental, ya que en aquella fecha la Unión Soviética fabricó su primera bomba atómica. Sin infraestructura de lanzamiento y bajo los aspectos anteriormente mencionados, que operaban bilateralmente, este hecho no fue suficiente aunque sí importante. Pronto, como leerá, todo iba a cambiar.
216 – Al igual que antes hablamos de Nino Bravo, ahora lo haremos del grupo musical U-2, puesto que recibe su nombre en honor a este avión. Se dice que es debido a que Bono, líder de dicha banda, nació en los días cercanos al derribo del avión.
217 – Poco después la NACA pasó a ser la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA.